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miércoles, 7 de mayo de 2008

Nuria Valverde: Procomunes Naturales

Continuamos rodando en esta nueva etapa del Laboratorio del Procomún, esta vez con una presentación que me ha llamado poderosamente la atención. Nuria Valverde nos propone una línea de investigación doblemente interesante: por cuanto se recupera un campo de análisis al que no habíamos prestado demasiada atención en estas sesiones -me estoy refiriendo a la inclusión en el procomún de elementos pertenecientes a eso que llamamos “medio ambiente”-; y por otra parte nos sitúa en la intersección entre análisis del discurso -semiótica discursiva, análisis de los dispositivos de enunciación, Mas Media-, deconstrucción -Derrida-, genealogía -ir al origen de las emergencias significantes-, arqueología -en un sentido puramente foucaultiano, es decir, de cómo el objeto de discurso emerge de las condiciones de enunciación-, con una visión más historiográfica de las transformaciones que se han ido produciendo a lo largo de los siglos -ella marca un punto clave en el XVI- que han hecho que elementos originalmente pertenecientes al procomún, hayan entrado en el ámbito de lo privatizable.

La intención de esta propuesta sería el rastreo de estas mutaciones, no sólo en lo que respecta al proceso de mercantilización de aquello que, por no ser objeto de posesión -por cuanto no permite definir un sujeto poseedor-, estaría desde siempre alejado de las prácticas económicas y su lógica de funcionamiento, sino también en lo que se refiere a las disposiciones enunciativas que han aparecido para legitimar estos procesos. En este sentido, resulta necesario desvelar arqueológicamente la implementación de una serie de dispositivos a tal fin, que se estarían perdiendo de vista en el horizonte de lo incuestionable y políticamente correcto, para dejar hacer en esa apropiación camuflada de los bienes comunes. La progresiva descontextualización -desterritorialización- en la que se ven inmersos tierra, trabajo y capital a partir del XVI, nos da la pista a seguir de un proceso circular que se da reiteradamente a lo largo de las distintas etapas de la historia.

Los elementos que nos propone Nuria analizar, para abordar desde lo particular la generalidad de un proceso histórico mercantilista, están vinculados al medio ambiente -entendido en sentido postromántico, claro-. Analizar la implantación de semillas de origen transgénico en las agriculturas locales, que aparentemente puede no tener que ver con lo público, con la relativa globalidad del procomún, puede desvelar la incidencia que determinadas prácticas agrícolas -normalmente ligadas a las grandes corporaciones, bajo el pretexto de una supuesta necesidad mundial alimentaria- está teniendo en un ecosistema dado -este sí, indudablemente de carácter procomún-. Estar atentos a la actual mercantilización de uno de los bienes de primera necesidad: el agua, nos permite observar cómo se está generando esa pseudo-legitimidad de una apropiación ilícita, o de una inclusión en los mercados y sus leyes -oferta y demanda- de un bien, otrora impensable.

Iremos viendo cómo evoluciona este proyecto. Dani

miércoles, 20 de febrero de 2008

Jueves 21 Febrero: Última sesión del Laboratorio del Procomún en su Primera Etapa.

Este jueves se llevará a cabo la “clausura” oficial de la primera etapa del Laboratorio del Procomún. A las 19.00 en Medialab - Prado, Jesús Carillo y Jordi Claramonte serán los encargados de dinamizar la sesión, en la que hablarán sobre las nuevas “fábricas” de creación cultural. Tenéis los textos y comentarios aquí.
Pero además Antonio Lafuente ha escrito un texto que podéis encontrar en nuestra página web así como en su blog Tecnocidanos, titulado: “Laboratorio sin muros: inteligencia colectiva y comunidades de afectados”. En él realiza un interesante y crítico análisis de la evolución de esta actividad desde sus primeros días, allá por mayo de 2007. Creo que el texto pone sobre la mesa una serie de elementos muy destacables, principalmente el compromiso de asumir el laboratorio como un espacio social para la construcción de conocimiento de una manera colaborativa, donde se rompan las fronteras existentes entre interior y exterior del laboratorio, entre expertos y legos, generadas muchas veces por la forma en que son planteados otros formatos más convencionales como el seminario o el ciclo de conferencias. Advierte, en este sentido, de la necesidad de tener en cuenta como protagonistas de ese proceso a las comunidades de afectados o concernidos. Propone un cambio de dinámica, un paso necesario hacia una nueva etapa en que el laboratorio y sus participantes se impliquen en la generación y el fortalecimiento de redes sociales a través de las cuales movilizar y visualizar el procomún, así como en la la producción y difusión de materiales útiles para la materia, donde se vaya documentando el proceso.
Me parece un buen plateamiento al que querría añadir algunos otros puntos, - en realidad rescatar algunas otras propuestas, que en realidad han ido saliendo a lo largo de las distintas sesiones del laboratorio del procomún -, y que en mi opinión habría que tener en cuenta. Me preocupa sobre todo la necesidad de comprender la carga ideológica que, lo queramos o no, existe detrás de cada uno de los planteamientos, de las prácticas y los conceptos empleados. Para exhorcizar los posibles elementos tendenciosos, lo mejor es hacerlos explícitos, como recomienda Pierre Bourdieu. Pero veamos lo que quiero decir a través de ejemplos concretos:
La comunidad. Congregue un grupo de afectados o a los participantes del laboratorio del procomún, una comunidad no es más que un conjunto de diferentes decido a compartir un destino. No está por lo tanto exenta a lo interno de la existencia de relaciones de poder entre las partes, que resultan en tensiones y conflictos propios de una diversidad no negociada, y que únicamente pueden comenzar a resolverse a través del principio de reconocimiento. Precisamente son ciertos rituales donde únicamente se celebra la comunidad, aquellos que en ocasiones son utilizados para soterrar las diferencias. En ese sentido la existencia de protocolos previos puede tanto contribuir al rigor en la búsqueda de conocimiento como generar una problemática añadida, al establecer de diferencias entre iniciados y no iniciados. Debe haber método, pero la crítica al método y su reconfiguración consecuente debería ser entonces una constante vital y un derecho de todos los participantes.
Identidad ante alteridad. Una comunidad de afectados no existe al margen de otras colectividades en las que no se reconoce, que pueden ser tanto responsables de generar su problema (de formas más o menos sutiles o indirectas) como meros espectadores pasivos o indiferentes a los que sin embargo podrían sensibilizar y movilizar (sociedad civil). El mapa resultante es un contexto complejo, con estructuras de oportunidades políticas más o menos abiertas en función de la atención concedida por la clase política, en la que los distintos colectivos construyen sus sistemas de alianzas y oposiciones que influyen (posibilitando / limitando) cada uno de sus movimientos.
Pienso que las comunidades de afectados, los viejos y nuevos movimientos sociales (Enrique Laraña) ya están configurando el mundo en la actualidad con su mera acción y presencia, no necesitan tanto que su palabra les sea concedida sino más bien escuchada.
Mesas técnicas. Una posible propuesta para este panorama es sentar a los componentes del laboratorio y posibles comunidades de afectados en las mismas mesas, para trabajar sobre problemas concretos y sólo después teorizar sobre ellos. Apuesto más por el método inductivo y por el "aprender haciendo", por participar a través de la secuencia acción – reflexión - acción, por una experiencia de empatía etnográfica, que opina que sólo desde el análisis concreto de la realidad social podríamos con el tiempo realizar aproximaciones sucesivas a posibles teorías que nos ayuden a navegar por el mar de la incertidumbre.
De esa manera, se podrían cumplir los deseos de entroncar de forma comprometida desde la práctica investigativa con las redes sociales que sustentan, defienden y construyen en su cotidianeidad el procomún y los nuevos modos de gestionarlo.
Clara

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Enrolando ciudadanos, alumnos, vecinos...

Hoy por la mañana se ha llevado a cabo la primera mesa redonda de WikiST, nuevas formas de producción ciudadana de eSTándares. Bajo ese título común los participantes han expuesto sus reflexiones y experiencias sobre los usos sociales y las dinámicas que genera la introducción de la tecnología Wiki en las aulas.

Julen Iturbide se ha encargado de introducir el tema planteando una visión panorámica bien fundamentada y estructurada sobre estas implicaciones. Aplicar nuevas tecnologías en entornos educativos supone:

  • Aterrizar en un contexto donde ya existen una serie de estándares”, en primer lugar, entre ellos, el lenguaje.

  • Llegar a una fase donde el usuario sea a la vez competente a nivel de habilidades y consciente de su proceso de aprendizaje.

  • Hacer frente a problemas tanto tecnológicos, - como la existencia de otras dos herramientas que actualmente ya se han convertido en estándares tanto para profesores como para estudiantes: el correo electrónico y el procesador de texto – y de producción del conocimiento, - la evaluación entre iguales que implica la filosofía Wiki, opuesta a los modelos actuales en que el profesorado mantiene la única autoridad reconocida y legitimada para realizar esta tarea, estableciendo una relación jerárquica respecto a la producción de información.

En función de esto, ¿cómo se puede configurar el uso de Wikis en las aulas? ¿Por uso o por ley (directrices)? ¿Cuál será la práctica más adecuada para que el Wiki se convierta en un estándar de trabajo en cada clase?

Aunque no hay recetas infalibles ni seguridad sobre qué prestaciones, durante cuánto tiempo y con qué consecuencias se estarán usando, Julen nos propone reflexionar cada caso como distinto a los demás, estudiando su particularidad específica y su contexto. Intentar aunar o conjugar la voluntad (política) de la dirección y la base (de un colegio, de una empresa, de una comunidad), y sobre todo practicar, practicar y practicar.

Por su parte, LaFundició y el IES Joanot Martorell de la mano de Mariló Fernández y Montse Balbona respectivamente, realizaron un resumen de su experiencia en este instituto de educación secundaria. A través de la educación artística se propone intervenir sobre la institución educativa como un espacio público, generando una reflexión sobre la misma desde los estudiantes hacia la comunidad y hacia el mundo. En este caso, se buscó construir una Wiki como se busca construir un proyecto colaborativo orientado a pensar sobre una institución que desde el siglo XIX viene reproduciendo los mismos esquemas asimétricos en la producción de conocimiento. Además, al ser accesible online, la Wiki permitió sacar el debate fuera de los tiempos y lugares propios de las aulas, y hacerlo visible, generando un espacio para el ensayo y la propuesta sobre distintos temas de investigación, donde los estudiantes no sintieran de forma constante la vigilancia de los profesores.

Las dinámicas y el movimiento generado por esta experiencia llevó a proponer la traslación de este espacio autogestionado por los estudiantes del ámbito digital al físico, a través de la colocación de un contenedor donado por el arquitecto 2.0 Santiago Cirujeda para la ocasión. Ese fue el punto de inflexión en el que la Junta Directiva pareció revelar hasta donde estaba dispuesta a llegar en la permisión de este proceso de apropiación: se calificó y clasificó el espacio de lugar peligroso y de foco de infección, que no permitirían ni permitieron instalar en el patio del edificio.



Mari Luz Congosto, por su parte, que estuvo en Medialab Prado recientemente con motivo de BarriBlog, regresó en esta ocasión para hablar del Wiki que ha utilizado en su labor de profesora universitaria como una herramienta para incentivar la participación de los estudiantes, dado que en comparación con otras tecnologías, permite la comunicación bidireccional y por tanto el feedback sobre la asignatura de los estudiantes; es una información que se renueva continuamente por el uso y se abre hacia fuera de la academia y la universidad; además de generar dinámicas de trabajo que priorizan la colaboración sobre la competitividad y el individualismo.

Vemos así como dentro del mismo ámbito de actuación, en este caso el educativo, se dan distintos usos sociales de la misma herramienta. Usos que implican posicionamientos ideológicos diferentes respecto a configuración de las relaciones de poder, autoridad y legitimidad en los procesos de producción del conocimiento. La participación no tiene por qué ser siempre un sinónimo de poder real en la toma de decisiones, si queda restringida únicamente al ámbito de la gestión de información. Hay que pensar el “qué”, pero sobre todo el “cómo” en coherencia por el “para quiénes” y “por quiénes” de cada proyecto.

Más info en:

http://wikis.madrimasd.org/wikist/Debate_wikiST


domingo, 9 de diciembre de 2007

3 encuentros sobre propiedad intelectual

La propiedad intelectual. Con el cambio climático, debe ser el tema más importante y mediatizado en la actualidad. Y si parece que solo existe una disonancia residual en torno a la realidad del cambio climático, apenás existe a su vez unas voces para denunciar la construcción engañosa de un discurso único, el de "los fuertes" - expresión de Angélica Liddell en su ultimo trabajo Perro muerto en tintoreria: los fuertes-, que criminaliza a todos los débiles, esos débiles que de repente, en este asunto, representamos todos.
El debate en torno a la propiedad intelectual es central por varias razones: porque toca directamente a la relación entre ciudadanos y Estado, al estado democrático, al bien común, a la adecuación entonces muy cuestionable de nuestras democracias con nuestro bien. Este debate enseña como los fuertes, es decir el mundo político asociado con el mundo económico, estan elaborando un discurso engañoso y totalitario para conservar su dominación. No hace falta resaltar los abusos, y engaños discursivos que pisan nuestros derechos, sino establecer como anacrónico el derecho de propiedad intelectual por la aparición de las nuevas tecnologías, y apreciar las reacciones extremas de esos fuertes para defenderlo, que corresponden a los esfuerzos exagerados de los agonizantes, o para asociarlo a fenómenos históricos, a la radicalización sistematica cuando viene la amenaza o a la folclorización que siempre anuncia la muerte de una forma de expresión.
En resumen, por una vez la sociedad está más adelantada que la economía, y somos nosotros que pedimos que se adapte a su tiempo.
Adaptarse a su tiempo, es reconocer que las nuevas tecnologías han modificado el acceso a la información, que hace falta ahora hablar de acceso y ya no de propiedad en el campo de la cultura, (si en algún momento se ha podido justificar el término "propiedad" en cultura), como lo propone Zizek aplicándolo al conjunto de las actividades económicas, sin que tenga un valor más moral, sino como fundamento económico nuevo. El acceso no es mejor que la propiedad, el acceso no es anticapitalista, sino que modifica la percepción de las cosas, la percepción del orden social y económico y propone nuevos modelos de formación y de construcción social. Sin embargo, el acceso no tiene porque proporcionar naturalmente una sociedad horizontal, sin jerarquia y más libre, sino originar un nuevo orden donde las relaciones de poder se van a modificar, donde los valores tradicionales del capitalismo cambian, pero sin cuestionar el capitalismo, sino asentándolo más, como única forma positiva de organización.
Creo que la propuesta de protección radical que viene del mundo tradicional de la cultura no es sostenible, y entre otras razones porque las empresas de tipo Goolge, cuyo desarrollo resfuerza el capitalismo cognitivo, entre otras cosas por el pasaje de la propiedad al acceso, estan ya proponiendo soluciones abiertas donde la propiedad intelectual ya no vale. Creo entonces que sólo nos encontramos al final de un tipo de capitalismo, cuyo símbolo más paradigmático fue la propiedad intelectual. La otra razón es que existe también estados, o gobiernos que entienden la necesidad de permitir el acceso al conocimiento, y favorecen el desarrollo de plataformas de acceso abierto (biblioteca digitalizada de matemáticas, el CINDOC-CSIC, dialnet), o el uso de software libres en la administración y las escuelas como es el caso de Extremadura que usa Linux.
Cuestionar la propiedad intelectual, es también reconocer que el proceso creativo está cambiando por el uso de las nuevas tecnologias, que la figura de autoría se está debatiendo, y que la figura romántica del artista inspirado se ve progresivamente reemplazada por un imagen diluida entre varios laboriosos creadores responsables de una obra, cuyo carácter artístico deja de ser tan obvio, y cuya complejidad obliga un trabajo colaborativo. La imagen del artista se está desplazando del taller al laboratorio. Sin embargo, ¿será una coincidencia si precisamente el mercado del arte conoce sus records mas increíbles, y que los artistas visuales actuales alcanzan precios inéditos? ¿Vale el modelo difuso de autoría en las creaciones vinculadas con las nuevas tecnologias para exportar hacia los modelos tradicionales de creacion? Pero ¿esta nueva construcción protege a los creadores?
Entonces, ¿porqué cuestionar la propiedad intelectual? Porque no está adaptada.
Pero, no debemos sólo apostar por una cultura libre, creyendo que facilitará igualdad y libertad, sino que precisamente debemos definir las claves del debate, es decir hacer prueba de imaginación y proponer marcos y tipos de relaciones más allá de la muerte de la propiedad intelectual. ¿Qué queda al creador si su trabajo se vuelve sólo colaboración gratuita? ¿Qué queda al trabajador en general si su trabajo también se vuelve acto voluntario?
Por eso, tienen lugar esas 3 jornadas para reflexionar sobre la propiedad intelectual en el ámbito cultural entre México y Madrid, como un paseo rapido pero necesario en torno a puntos de referencias para empezar a pensar este futuro: las políticas culturales, las prácticas artsticas, y los retos legales, con la ayuda de especialistas.

viernes, 30 de noviembre de 2007

Los valores (de uso? de cambio?) de los bienes compartidos de naturaleza inmaterial

Ayer tuvo lugar en Medialab Prado una nueva sesión del Laboratorio del Procomún.

En esta ocasión, se abordó el tema de procomún y ecología, a través de la reflexión sobre el texto elaborado por Isidro López que ya presentamos en este blog con otro post hace pocos días.

Siguiendo la metodología de trabajo habitual, el encargado de realizar el comentario del texto fue Jordi Claramonte quien además, desde su óptica y trayectoria en los movimientos artísticos y sociales, puso sobre la mesa una pregunta a la que tarde o temprano todos los participantes del laboratorio se tenían que enfrentar.

Ante el tipo de situaciones descritas en esta y otras sesiones, en que vemos devastados los bienes naturales por la lógica de la “acumulación por desposesión” con que funciona el sistema capitalista (aportaciones conceptuales de Isidro López apoyándose en Harvey y otros):

¿Qué tipo de soluciones, entendidas como propuestas de gestión, se deben hacer?

Se trata de un problema de escalas:

¿Debemos elaborarlas únicamente en base a las experiencias locales de éxito o debemos ir más allá hacia el cuestionamiento radical de un sistema económico que genera modelos productivos depredadores del procomún?

Si no consideramos viables la soluciones fuera del capitalismo, ¿debemos apostar entonces por el llamado capitalismo cognitivo, 2.0 o hacker como posible solución? ¿Qué implicaciones tiene esto?

Estos interrogantes marcan, a mi modo de ver,- desde el punto de vista de una mediadora cultural que contempla estos procesos de construcción colectiva del conocimiento y que no puede dejar de verlos si no es desde su propia experiencia y subjetividad -, uno de los puntos de no retorno del debate actual.

Primero, porque se pone énfasis en la necesidad metodológica de integrar las visones macro y micro de los procesos, de examinar sus relaciones y complejidades, teniendo en cuenta la escala espaciotemporal así como la contextualización histórica y cultural de cada una de las experiencias, sin caer en la tentación de teorizar “en el aire” o en base a modelos no empíricos. Se trata de estudiar y documentar de esta manera, si es que se persigue el rigor. Realizar una especie de “etnografía” de los procomunes.

Segundo, porque no se obvia sino que se pone de manifiesto el posicionamiento político e ideológico con que se elabora, difunde y reinterpreta cada elaboración teórica (desde las tesis de Hardin sobre la tragedia de los comunes, hasta el neoliberalismo económico que ha leído o dejado de leer a Adam Smith). ¿Qué perseguimos, hacia dónde vamos, qué de radicales queremos ser, hasta dónde, por qué hasta allí, por quiénes?

Se trata de poner al descubierto, evidenciar y afinar los rasgos de otro tipo de contexto, el de la producción de conocimiento, nuestro conocimiento sobre el procomún generado desde el laboratorio. Bourdieu, Passeron y Chamboredon (El oficio de sociólogo), y en general los que aspiramos a que las sociales tengan verdaderamente el estatus de ciencias, pueden sentirse orgullosos de esto.

Para finalizar he aquí mi aportación:

¿A caso no funciona el capitalismo cognitivo con la misma lógica de acumulación por desposesión que el tradicionalmente conocido capitalismo de producción material?
Sólo dos ejemplos que dan que pensar:

Wikonomics”, todo un best-seller en la sección de gestión y economía.
En él los autores proponen a los nuevos y viejos emprendedores que apliquen adaptados a su empresa los modelos de producción colaborativa, así como otras aportaciones de la cultura 2.0.
Según ellos, esta es una gran receta para aumentar la productividad en nuestros tiempos.

En realidad supone un síntoma preocupante de cómo los agentes sociales protagonistas del capitalismo productivo se apropia de aquellas prácticas y discursos (cultura) que sirven a su fin de acumulación, eliminando toda carga política que representan simbólicamente esos conceptos, domésticándolos, quitando su carga de rebelión.

Por eso establece su propio sistema de clasificaciones y prefiere, por ejemplo, llamar a sus chicos “alejandrinos” (vinculados a la biblioteca de Alejandría, acumuladores de conocimiento centralizado al que sólo tenían acceso aquellos en posesión de la restringida ciudadanía grecorromana) en vez de usar el término “bibliotecarios” (de la Wikipedia, proyecto del que toma la idea original pero elimina su finalidad de ser libre, abierto, para el bien común) o el de “enciclopedistas” de Asimov (y su Fundación para salvar a la humanidad).

Otro ejemplo: Elpaisdigital se publicita como inventor del llamado Periodismo 2.0.
Olvida la existencia de proyectos como Indymedia y en general los periódicos, radios y televisiones comunitarias y alternativas, que hace ya muchos años que llevan poniendo en práctica la producción libre, crítica, democrática y participativa de información como una forma de contrarrestar el peso de los grandes monopolios empresariales de la comunicación, y que fueron los primeros en impulsar hasta las últimas consecuencias el siguente lema: “Todos somos comunicadores”.

Ojo con los valores y usos que le conceden al procomún que existe en la cultura 2.0, otros agentes sociales: pueden convertirlo en fuente de ingresos, o de legitimidad.

Clara

viernes, 16 de noviembre de 2007

De la incoherencia de un debate público

Ayer, pudimos asisitir en Medialab Prado a las 19 horas, entre las mesas dedicadas a los grupos de trabajo del taller Visualizar, a la presentación del libro de Joaquín Rodríguez, Edición 2.0.
Apenas se habló del libro. Se mencionó, nada más. En seguida surgió un debate previsto entre 5 personas representantes del mundo editorial con opiniones relativamente diferentes, en torno a lo bueno o lo malo de lo digital en la edición, a lo bueno o a lo malo de los blogs y de la Wikipedia... Primero, no tenía ninguna relación con el Procomún, palabra que ni se pronunció, y segundo los términos del debate no tenían sentido en el espacio de Medialab Prado, donde están ya solucionados desde hace tiempo. Estabamos como asistiendo a una obra de Rodrigo García en el Teatro Pavón, o a una exposición de Velázquez en la Casa Encendida, y no se trata de dudar de la calidad de Rodrigo García, del Teatro Pavón, de Velázquez o de la Casa Encendida, sino de la incongurencia de su unión.
Pero lo que más sentí como desfase fue el formato de este encuentro. Un debate cerrado. Un debate público, pero privado, ¡un escaparate! ¡Un debate público donde el público no puede participar! Era bastante increíble que en un espacio en el cual se habla libremente con Agustin Garcia Calvo o Ignacio Sotelo, -ya que parece que hay que hablar de autoridades-, donde se trabaja en collaboración con Ben Fry, Santiago y Andrés Ortiz, o Julian Oliver, -ya que son otras autoridades-, nadie de estas 5 personas nos invitó a participar al debate.
La conferencia, que suele ser el formato de los jueves, es un formato tradicional que manifiesta la autoridad del que habla, en el sentido de que la presencia del público significa que se conciede al ponente cierta autoridad, prestigio. El asistente reconoce así que el ponente merece ser escuchado, aunque nunca impide cuestionar su opinión, de forma privada, o de forma pública, ya que siempre las conferencias están seguidas por una sesión de preguntas, comentarios, y debate, entre el ponente y el público. Si así se reconoce una partición del saber entre autoría y público, también se reconoce la posibilidad de hablar, de debatir entre iguales. En cambio, en el caso de ayer, se erigieron 5 personas como autoridades, cuya palabra se impuso como digna de ser escuchada y sobre todo incuestionable. Para mi, ninguna de las voces que escuché ayer suscitaron admiración, ni se les reconocí ninguna autoría en el campo que quería abarcar, (entre otras razones porque resultó muy corto y no pude saber lo que cada uno defendía). Además de autoproclamarse expertos nos proclamaron profanos. Creo realmente que ayer fue un momento torpe, poco entendible, y totalmente anacrónico.
Pero, a pesar de todo eso, me alegro, me alegro porque seguramente, hace poco tiempo, hubiera aceptado, aunque enojada y frustrada, esta manifestación de la elite desdeñosa y tradicional, porque no hubiera sabido que otro formato reinvendicar y que conceptos apelar. Pero unos meses después, después de haber seguido como usuaria la filosofía de Medialab Prado, y ahora como miembro del equipo, estoy capaz de rechazar estos formatos, sin verguenza ni furstración, porque sé por que otros formatos e ideas reemplazarlos. O sea que creo que estamos del lado de la construcción del futuro, allí justo donde se construye.

miércoles, 31 de octubre de 2007

La doble delegación, cuestionamiento y ruptura

El pasado jueves, en su exposición para el Laboratorio del Procomún, Antonio Lafuente puso sobre la mesa de debate un concepto de gran utilidad para pensar la relación del conjunto de la sociedad, de los ciudadanos, del pueblo soberano, de la gente del común, con el poder, la autoridad y con el conocimiento: se trata del concepto de la doble delegación.

La primera delegación se produce en dirección del pueblo soberano a los representantes políticos. Una primera instancia de delegación es el voto político para la representación parlamentaria, que constituye un eje vertebrador para la democracia representativa.

La segunda delegación, la hacen los ciudadanos cuando transfieren a los científicos y expertos, la capacidad para establecer y definir las dimensiones de los fenómenos naturales y sociales. Muchos de estos fenómenos, la mayoría de los que nos preocupan, son considerados como “problemas”, y por el mismo acto de la segunda delegación esperamos de los científicos y expertos las “soluciones”.

Un ejemplo de esta segunda delegación, lo voy a realizar ahora mismo: cuando consulto a la RAE el significado de la palabra “delegación”. Acudo a una fuente de “autoridad” (a la que por cierto voy a cuestionar unos párrafos más adelante), ante la necesidad apremiante de encontrar un consenso con los lectores sobre el concepto y poder seguir la disertación.

Según la RAE, “delegación” es la acción y efecto de “delegar” que a su vez consiste en una acción de vertiente doble e interconectada: “dar a otra la jurisdicción para que tiene por su dignidad u oficio, para que haga en sus veces o para conferirle su representación”.

¿Qué problemática presenta esta definición (en en general todas las definiciones de la RAE) cuando la examinamos con la lupa crítica a la luz de los nuevos fenómenos sociales?

Parece que se admite que en la “delegación” hay una transferencia de poder de alguien que lo detenta, no por razones netamente políticas o económicas, sino por su mera “dignidad”. Parece que hay un pacto entre ambas partes, la que detenta un derecho “natural” de autogobernarse y aquella en la que se delega. Esto se estableció así en el siglo XVIII como una condición previa para generar y mantener la paz social.

Ahora bien, como recuerda Richard Stallman sobre cuando habla del copyright respecto al software libre:

¿Fue transferido ese derecho natural para siempre?

¿Si cambian las condiciones (sociales, tecnológicas), no es necesario también modificar los términos del pacto social?

¿Qué sucede cuando la parte con derechos decide que no quiere renovar el pacto en su fórmula actual de voto cada cuatro años?

Además, ¿ha contribuido la delegación política actual a la verdadera paz social, o se han producido en los últimos doscientos años (desde las elaboraciones teóricas del contrato social) más muertes por hambre, guerra y desigualdad que nunca antes en la historia?

“Representación”: dice la RAE que, además de la acción de representar, implica una “figura, imagen o idea que sustituye la realidad”.

Y entonces, ¿qué obtiene el “representante” a condición de ejercer como esta parte en el pacto?


¿Se limita únicamente a recibir un salario o emplea su posición para mediar e interpretar con figuras e imágenes la realidad, en función de su propia visión e intereses?

Las nuevas tecnologías de la comunicación y la información y los distintos usos sociales y estrategias que distintos colectivos hacen de ellas, están contribuyendo a poner en cuestión estas dos acciones: la delegación y la representación.

En primer lugar, porque se han roto las barreras técnicas para la participación ciudadana en la gestión, control y evaluación política, que justificaban que la capacidad de voto se ejerciera una vez cada cuatro años. Se ha propuesto Internet, el DNI electrónico, los cajeros automáticos o los centros de votación automatizados como mecanismos alternativos para la toma de decisión y gobierno.

Pero lo que es mejor, para votar es necesario estar informados, y cada vez hay más libre acceso a la información y más foros donde ésta puede debatirse. Así podemos mantener el estatus quo de la segunda delegación consultando la página de la RAE o cuestionar este concepto, proceso histórico y las bases sobre las que se asienta escribiendo un post en este blog o generando en la Wikipedia un artículo donde se plantee la afilada problemática que se plantea.

Se cuestiona así la legitimidad de científicos y expertos como los únicos agentes sociales productores de conocimiento.

Ahora es necesario seguir investigando qué otras propuestas, experiencias, proyectos y alternativas existen fuera del ámbito digital para el retorno a la soberanía y la participación en la gestión del gobierno y del conocimiento. ¿Qué fenómenos se dan en el ámbito del cuerpo, del medio ambiente o de la ciudad?

Nuevas experiencias están surgiendo: los foros híbridos para la construcción colectiva de conocimiento y planificación salud, la Investigación y Acción Participativa en las ciencias sociales para la creación de nuevas políticas sociales, o los presupuestos participativos para decidir cómo se distribuyen los fondos procedentes de impuestos.

Seguiremos informando...