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sábado, 10 de mayo de 2008

Dos Proyectos del Laboratorio del Procomún

El pasado martes 6 de mayo Antonio Lafuente presentó su propuesta de proyecto para el Laboratorio del Procomún titulada Culturas del Procomún. Como el mismo Antonio constata, a lo largo del seminario se ha venido discutiendo cual podría ser una definición operativa de lo qué es un procomún y la dificultades que esto entraña. Parte del problema y lo que da origen a la discución tiene que ver con las caracteristicas de este concepto, ya que es elusivo (no puede ser acotado a un campo específico), diverso y disperso (tanto por los bienes a los que se refiere, como a los ámbitos donde se encuentran éstos), pero también es inconmensurable y por ello sólo se puede hablar de un procomún desde un campo específico donde no se agota. Debido a esto, este proyecto tratará de acotar el concepto del procomún desde tres perspectivas: desde las palabras, las cifras y las imágenes.
Desde las palabras para tratar de encontrar los significados relacionados con los diversos campos donde se ha usado este concepto, como la antropología, la economía, la filosofía o el derecho, pero tambien como ha aparecido reflejado en la historia o la literatura. Desde las cifras para poder cuantificar los efectos que producen actividades como la economía del don, lo que conlleva definir los parámetros que permitan medir estos efectos en la generación de bienestar, de recursos o de empleo, por citar algunos ajemplos. Así como medir los efectos relativos producidos en ámbitos concretos como en el medio ambiente, o comunidades de afectados, etc. Y, finalmente, se propone acotar el concepto de procomún por medio de representaciones gráficas, por medio de imágenes o esquemas que le permitan a un espectador visualizar, conectar y relacionar las diversas partes conceptuales implicadas en esta noción.
Como se ve, para desarrollar esta propuesta de acotar el concepto del procomún, se necesita un perfil de colaboradores bastante amplio y diverso. Gente de las letras, de las cifras y gente que tenga habilidades para crear visualizaciones a partir de los datos, o todos los hibridos posibles donde se mezcle gente de la academía, activistas, artistas, diseñadores gráficos, etc. Ha sido clara la intención de Antonio que este proyecto quede abierto a todo tipo de posibles colaboradores y de propuestas, pero para no caer en la dispersión y hacerse una idea de cuales podrían ser en concreto los campos de trabajo os sugiero ver los ejemplos que propone en el texto completo de esta propuesta que está en su blog tecnocidanos.



¿Qué es un procomún? Por: Antonio Lafuente


El mismo martes 6 de mayo Tiscar Lara presentó un borrador de propuesta titulado La hemeroteca audiovisual como procomún. Lo interesante de esta propuesta es que ha sido un claro ejemplo que muestra en una campo concreto la idea de lo que puede ser un procomún. Y por ello encaja muy bien con los lineamientos que se han dado para el desarrollo de la segunda etapa del seminario que es convertirse en un Laboratorio Sin Muros. Si recapitulamos un poco en las caracteristicas básicas de la descripción de la idea de procomún encontramos que hay un bien (la hemeroteca audiovisual), que en este caso se genera cuando los medios de comunicación audivisual representan la realidad social de la cual optienen sus contenidos pero, a su vez, estos medios no sólo reflejan la realidad social en deteminado momento, sino que median esta representación. De modo que la producción audiovisual se convierte así en un archivo para la memoria, pero también para conocer cómo se veía a si misma y a través de qué imaginarios una comunidad. Una segunda caracteristica de lo que es un procomún aparece aquí y es la comunidad de afectados. Y en este caso, se trata del acceso que tendría o no una comunidad a su propia memoria audiovisual producida por los medios audivisuales. El modelo paradigmático de cómo debería funcionar este acceso es el que se ha dado con la prensa escrita a través de las hemerotecas públicas, pero en el caso de la producción audiovisual sucede, en el peor de los casos, que esta memoría se la lleva el viento, o son los medios públicos o privados los que restringen o los que ni siquiera permiten el acceso para que los archivos audivisuales, que deberían ser de todos, puedan ser apropiados, modificados, reelaborado o contrastados, etc., y no solamente que los archivos audiovisuales se dediquen a la explotación comercial. Está claro que en este caso encontramos varios elementos típicos del concepto del procomún: una comunidad de afectados, un bien común cuyo acceso, apropiación, y uso libre, así cómo su gestión, necesitan de revisión y, finalmente, encontramos que, al igual que otros procomunes, en el caso de la hemeroteca audiovisual, se intersectan los ámbitos de lo privado, de lo público y de lo común.

No me queda más que animar a todos los posibles voluntarios y colaboradores para que se informen, se pongan en contacto con los proponentes y participen de acuerdo con sus intereses y habilidades en cualquiera de las seis propuestas de proyectos que se han presentado para el Laboratorio del Procomún. Alex

jueves, 17 de enero de 2008

Hoy jueves Laboratorio del Procomún: Enmanuel Rodríguez con "Los comunes y la economía del conocimiento"

LOS JUEVES DE MEDIALAB PRADO vuelve a convocar de nuevo al Laboratorio del Procomún, hoy jueves 17 a las 19.00 horas en la sede de Medialab Prado, C/ Alamenda 15, Madrid.

En esta ocasión Joaquín Rodríguez de la revista Archipiélago, comentará el texto propuesto por Enmanuel Rodríguez de Traficantes de Sueños.

En él expone con precisión los desajustes y contradicciones de un modelo regulador de los derechos de autor que todavía no se ha adaptado a la era digital en que vivimos. Desmonta el discurso que identifica restricción de acceso a una obra con protección de la creación, así como los argumentos económicos: hoy en día y gracias a las NTICs los costes de la reproducción de información tienden a cero, así que las industrias culturales (quizás con la excepción del cine) no tienen por qué temer que no esté garantizado el retorno de la inversión inicial. Además, la venta de los derechos de autor no genera renta suficientes para el mantenimiento de éstos, que han comenzado a encontrar su sustento en otros modelos de negocio (conciertos, publicidad, otros).

Por último, la promoción de la cultura libre, sin restricciones para el acceso, copia, modificación y difusión, es la mejor garantía para asegurar la creación sin coartadas, el diálogo entre las obras y las nuevas formas de colaboración y cooperación con que se desarrollan los procesos artísticos.


Aquí está el texto completo.


El debate ya ha comenzado en la red!


martes, 18 de diciembre de 2007

Cuestionar los estándares, una acción colectiva

Qué son los estándares ? De qué se trata cuando se propone repensar los estándares ? Porqué debemos cuestionar los estándares?
Hoy, martes 18 de diciembre, de las 18 a las 20 horas y mañana, miércoles 19, de las 12 a las 20.30 horas se organiza en Medialab Prado una reflexión entorno a esas preguntas. Bajo el nombre de WikiST, Adolfo Estalella y Antonio Lafuente proponen plantear la tecnología wiki, que permite la participación de quién quiera para crear contenido, como un método para volver a elaborar desde la ciudadanía, de una forma colaborativa, consensual y honesta todas estas normas que nos están impuestas y rigen nuestras vidas sin que tengamos consciencia de sus existencias, y por lo tanto aún menos la posibilidad de contribuir con su creación o de rechazarlos, si no con una mera transgresión.
Qué son los estándares? Son los umbrales a partir de los cuales un hecho se hace problema, o un posible se hace prohibición, o un alimento se hace peligroso... Pero quién les ha fijado? Los Estados bajo el aviso de misiones cuya ética a veces se puede cuestionar, e intentan hacernos creer que son universales cuando son creaciones. La prueba es que la mayoría no existían hace unos años, de hecho se multiplican, y en nombre del progreso y de la seguridad nos les imponen, quitandonos libertades, cuando en lugar de protegernos nos hacen correr peligros. El cuestionamiento de los estándares nace entonces de la pérdida de confianza en nuestros Estados que en lugar de protegernos, protegen intereses privados, y en esos expertos que resultan ser falsos especialistas pagados por empresas, y por el uso político de las normas como herramientas de reducción de nuestras libertades, fenómeno delante del cual sólo nos podemos callar y someternos, o transgredir.
Este proyecto es una reacción a esta falta de confianza y quiere remediarlo permitiendo a la colectividad crear sus propios estándares partiendo del constato que el contrato social con el Estado está roto, y que por lo tanto la colectividad se debe organizar y buscar su propio bien común. Este proyecto por lo tanto está estrechamente vinculado con la voluntad de construir una democracia participativa donde la propia comunidad de afectados es capaz de autoregularse.
Fundado sobre el modelo 3 de democracia técnica del texto de Michel Callon De las diferentes democracia técnicas, fomenta la puesta en común de numerosos conocimientos hasta la creación de otras normas más válidas.
Pero porqué hablamos de Wiki? y porqué justo ahora en Medialab Prado plantearse este tipo de reflexión?
Porque no es una casualidad que este planteamiento de democracia participativa muy cercana a la idea de procomún, ya que el procomún es un bien común que se debe gestionar colectivamente fuera del Estado y del mercado, reaparezca en nuestros tiempos. Es que Internet soluciona problemas técnicos que impedían según Rousseau que un país de importante población se gestione en una democracia directa, que sin embargo es la forma más justa de democracia. Pero más, Internet permite superar la forma de democracia directa por una democracia participativa, porque de por si favorece el trabajo colaborativo sin necesidad de una presencia física, permite conectar a miles y miles de gente, permite que esos miles y miles de gente se expresen, permite una consultación en tiempo real, y solicitar información desde el mundo entero de forma simultánea, y por lo tanto acceder a toneladas de información. Además las wikis son un gestor de contenido que permite de forma más efectiva aún la participación de la gente y la construcción de “algo” común, ya que las páginas webs así gestionadas son igualmente y libremente modificables por la gente registrada.
Por eso, WikiST pretende conseguir gracias a internet y a la tecnología Wiki a involucrar a comunidades, identidades, afectados para cuestionar y construir colaborativamente nuevos estándares, cogiendo fuerza e importancia para poder imponerse como fuerza de presión colectiva, nueva fuente de regulación de la sociedad, un elemento de una autoregulación necesaria.
El método es fundamental: primero hacer aparecer estos estándares que nos rodean y de los cuales apenas estamos conscientes. Luego, cuestionarles. Y por último, crear otros.
Pero para que funcione, para que pueda existir como fuerza colectiva de presión y de autoregulación, sólo existe una condición única y absolutamente imprescindible, vuestra participación, ya que WikiST sólo es una idea propuesta y unas herramientas puestas al servicio de todos nosotros, la colectividad, y sólo se puede prevaler de legítimo si la colectividad, es decir nosotros, participamos, y lo hacemos dispositivo nuestro de autoregulación, que tal vez podría integrarse como etapa o fuente obligatoria en cualquier proceso de elaboración de la norma por el Estado, no como voz consultativa, sino como representante de la colectividad, el Estado asegurando el marco y realización de la norma.

Más información sobre los estándares: http://weblogs.madrimasd.org/tecnocidanos/

sábado, 1 de diciembre de 2007

Aclaraciones sobre la teoría neoclásica

El jueves pasado, en el encuentro del Laboratorio del Procomún, se habló mucho de teoría económica. El punto de partida a este desarrollo complejo fue uno de los argumentos de base del texto de Isidro López "Procomún y activos ecológicos", que empezó a comentar Jordi Claramonte. Apuntaba el texto y el título del encuentro que se iba a reflexionar sobre las maneras de gestionar y de pensar en qué el sistema neoclásico constituye una amenaza para el medio ambiente y está incapaz remediar a los problemas medioambientales que ha provocado. Y esta respuesta es Juan Carlos Salazar, especialista de la teoría neoclásica, que nos la dio. Nos devolvió las palabras, diría, o mejor dicho nos devolvió el texto. En el ámbito económico, como tengo muy pocos conocimientos, suelo escuchar y creer, y fundo reflexiones sobre esto que escucho y creo. Y unas de esas creencias se acaba de caer al escuchar Juan Carlos Salazar. Todos, (entiendo por "todos" los desentendidos de la economía) pensamos que la teoría neoclásica, es decir la teoría liberal, contempla el dinero como nuestra única motivación. Es un lugar común que imputamos generalmente a este sistema. Pero es un error. Y un error importante: este sistema al contrario reconoce que el indivíduo se puede mover por un montón de otros intereses como el de consumir, de ser reconocido, y cuantos otros motivos que cada uno podamos tener. Esta primera aclaración nos permite entender ahora empresas como Google, y muchas otras, que han integrado como incentivos a la producción los otros factores que mueven a sus empleados. Eso ya nos permite dejar de dudar si la web 2.0 en general es una manera de aumentar nuestra libertad o de explotar nuestras competencias, sino entender que es, si está aplicada a un ámbito profesional, una extensión capitalista eficaz. Y sobre todo nos permite, como lo indica Juan Carlos Salazar, atacar la teoría neoclásica allí donde realmente se encuentra débil: lo que sí está incapaz contemplar es que exista otro agente o actor que el indíviduo. El indivíduo, como en la fábula de las abejas de Mandeville, contribuye, según la teoría neoclásica, en su esfuerzo individual al progreso de la colectividad. El progreso de la colectividad es el resultado del progreso individual. La colectividad existe por el individuo. La teoría neoclásica reconoce la colectividad como el resultado del ente previo que es la individualidad. La otra manera que tiene de entender la colectividad es como masa para controlar.
La teoría neoclásica no puede entonces considerar a la colectividad como agente a priori. Y allí está el problema. Porque la colectividad significa las costumbres sociales, las maneras de hacer, las mentalidades, los imaginarios colectivos, los comportamientos colectivos en frente de diferentes situaciones, toda esta parte de nuestro comportamiento cotidiano cuya orígen no se encuentra en el indivíduo. La teoría neoclásica presume demasiado del hombre como motor del destino y en frente de cambios como el cambio climático está incapaz pensar medidas correctas. Porque aquí se trata de entender la preservación de la colectividad, y aparece el desajuste que Isidro López notaba entre coste y beneficio, es decir entre el beneficio a largo plazo y a corto plazo. Por ejemplo, ¿qué resulta más rentable, seguir pescando con el mismo ritmo de pesca para no perder nada de los ingresos individuales actuales lo que los recursos marinos permiten 20 años más y por lo tanto acabar con el recurso mismo, o entender que la urgencia es organizarse y reducir la pesca para poder seguir pescando años y años, y años? En este caso, está claro que el interés individual según la teoría neocláscia no permite que los fondos marinos se salven. Pero en la realidad, existen varios pescadores que colectivamente decidieron organizarse y gestionar de otra forma sus recursos, conscientes de la terrible amenaza que corrían conservando este ritmo sin freno. Como dijo Juan Carlos Salazar la colectividad supera el indivíduo, es decir que la colectividad sobrevive al indivíduo, y debe ser entonces en el caso del medio ambiente el marco de acción del indivíduo y no al revés. Cuando decimos que estamos destruyendo los recursos para nuestros hijos, no se trata de una simple frase idiota y romántica, sino que el indivíduo se cree eterno y deja de pensar en la supervivencia de la colectividad.
La ignorancia de la colectividad es una manera de negar la mortalidad del hombre. Elevando el individuo como único actor del cambio, la teoría neoclásica busca a negar el caractér animal del hombre cuyo instincto como animal debería ser la supervivencia -imortalidad si queremos- a través de la colectividad -para no hablar de especie-. Y la consciencia de la necesaria supervivencia a través de la colectividad corresponde a la consciencia de la pertenencia del humano a su entorno y se opone al estado de guerra y de terror que suscita el entorno -natural y social, el entorno natural y social de hecho se mezclan- sobre el individuo, que, en la actualidad, se "autovive" dramaticamente sólo en frente de su entorno social y natural.
Por eso que esta aclaración nos fue fundamental, verdaderamente desveladora de realidades. Por eso esa sensación que Juan Carlos Salazar nos devolvió el texto, aunque no dejó de contarnos su visión. Nuestra aceptación de su punta de vista parece sólo fundarse sobre la confianza que ponemos en él. Y eso es cierto, pero no sólo. Es que, al coger sus explicaciones, en seguida se adaptaron a la realidad, mejor nos aclararon parte de la realidad. Seguramente no existen paradojas ni incoherencias sino malos paradigmos y falsas preguntas. Juan Carlos Salazar nos devolvió el texto porque nos devolvió las buenas palabras para preguntar bien, y nos proporcionó un excelente nuevo paradigmo, que además nadie nos impide ir a comprobar en los textos.

martes, 27 de noviembre de 2007

Juan Freire. "Del procomún analógico a los nuevos espacios públicos. "





El pasado jueves Juan Freire visitó Medialab para ofrecer una interesante charla bajo el título “Del procomún analógico a los nuevos espacios públicos.”

El título era bien interesante, y la charla resultó ir más allá del mero atractivo formal. Freire resumió en dos horas y media un tema que bien hubiera llevado días, y es que una explicación con ejemplos y referencias siempre es más productiva. No quiero entrar en opiniones subjetivas sino comentar brevemente qué es lo que Freire puso sobre la mesa para explicarnos un título tan amplio.


Ejemplos para reflexionar: ¿sabían que un grupo de sociólogos llegaron a la conclusión de que en Nepal la la autogestión de canales tenía una productividad mayor que la gestionada por su gobierno? Aquí va otro: Quartzsite, en Arizona, cuando llega el invierno un montón de gente se instala en la ciudad con sus caravanas durante unos meses, construyen sus mercados y una “sociedad temporal” que, tal cual aparece y se desarrolla unos meses, desaparece sin dejar rastro (aunque imagino que dejará dinero, ya que la fuente de ingresos principal de esa ciudad es el turismo.)


Creo que todos deberíamos preguntarnos hasta dónde llega nuestra desconfianza, quizá miedo, en la autogestión, o simplemente en el hecho de no depender de una institución gubernamental para generar nuevas redes sociales, que es precisamente lo que está saliendo a flote en lugares como la llamada “sociedad red”. El nuevo procomún es el digital y lugares como Internet fueron diseñados para formar parte de ese concepto.


Volviendo al tema de los nuevos espacios públicos, me gustaría recordar una frase que se dijo el jueves: “hoy, la ciudad moderna ha hecho calles para pasar por ellas, no para estar en ellas.” Se habló de los “no lugares” de Marc Augé y de los “espacios basura” de Rem Koolhaas (espacio que no tiene ninguna utilidad.) Según Freire, la sociedad moderna debe reapropiarse del espacio público defendiendo un conocimiento libre (como ejemplo se mencionó la web 2.0), un espectro libre (el radioeléctrico) una arquitectura post-espectacular (pensada para las personas, funcional, barata) y, sobre todo, lo que se definió como “una piel digital sobre el asfalto”.

Claro, que todo es cuestión de debatir sobre qué son realmente los espacio públicos y si estos siguen existiendo, por poner un ejemplo de Freire, el alcalde de Sao Paulo ha prohibido la publicidad en sus calles. Así, una gran ciudad sin publicidad ¿no se deshumaniza un poco?. En la charla se habló de que un espacio público es un espacio que depende de su auto-organización (por ejemplo, el proyecto estadounidense llamado Burning Man.


De todo esto y de mucho más se habló el pasado jueves en Medialab. Hubo preguntas, hubo opiniones y hubo mucho interés por continuar investigando acerca de eso que llaman “espacios públicos.”

Esto ha sido una explicación muy breve, pero tanto en nuestra web de Medialab
como en la del propio Juan Freire podéis ver un slideshare con toda su presentación.


Ana.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Nube de tags

Otro post que llega un poco tarde, pero tampoco demasiado. Luego vendrá otro, y así habré cumplido con lo de ayer. ¡De ayer! Pero hoy, de nuevo, hay conferencias, y 3. ¡Aie, por favor, no me reprocheis demasiado estos días de retraso!
Ahora pues os quiero contar muy rapidamente, porque en unos minutos Alberto Cairo va a ponerse a hablar, una experiencia muy interesante de cruce de saberes, que un visitante francés, Franck Leibovici, identificó directamente como una performance, que realmente fue una, a cual fuimos unos cuantos a participar o a observar.
Desde las 17 horas hasta las 19 horas, Santiago Ortiz programó bajo nuestros ojos, a veces ojos de expertos a veces ojos de ignorantes que lo ven como magia (mis ojos por ejemplo) las representaciones que proponía Antonio Lafuente con el objetivo de visualizar el Procomún. Fue nuestro taller tan esperado de nube de tags, que de taller no tuvo nada, y cuya utilidad y eficiencia dudo bastante, pero que resultó ser una experienca muy interesante y totalmente inédita.
Lo que además de su aspecto performativo este “taller” nos aportó son varias reflexiones en torno a la visualziación de datos: que la visualización es una herramienta que permite, más que visualizar, visibilizar lo que no se suele ver. De eso su aspecto político y benéfico, y su posible uso a fines colectivos, ya que permite hacer aparecer fenómenos desconocidos y generar tomas de consciencia a nivel colectivo, sobre todo cuando formas genéricas de visualización, como las de Many Eyes que nos presentó Fernanda Viégas, nos permiten a nosotros ciudadanos, “gente del común”, generar nuestras propias visualización sobre temas que decidamos. La visualización permite quitar mitos y mentiras, a condición que los datos sean fiables, y eso es otro problema.... En cualquier caso permite multiplicar los puntos de vista y las tomas de palabras. En nuestro caso, quiero decir, en el caso del Procomún, el interés de la visualización es obviamente su visibilización, que constituye según Antonio Lafuente una parte de la misión del Laboratorio del Procomún, para poder conocerlo y protegerlo, lo que desarrolla en su texto reunir, visualizar y movilizar el procomún. Como nuestro blog y nuestras voces intentan hacer visibles lo que pasa en Medialab Prado como experiencia colectiva, y el Procomún como fundamento de ver el mundo, de pensarlo y de cambiarlo, la visualización de datos en su estado actual es un medio maravilloso para crear un espacio interactivo y atractivo que ayuda a la primera y constituye parcialmente la segunda etapa, en su forma de nube de tags, del tratamiento digital del Procomún como concepto y objeto.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Procomún y espacios públicos

Hoy, jueves 22 de noviembre, a la 19 horas vendrá Juan Freire a darnos una charla, en el marco del ciclo El procomún o las nuevas miradas a lo público, titulada “Del procomún analógico a los nuevos espacios públicos híbridos”. ¡Qué complicado! “procomún analógico”, “espacios públicos híbridos”, ¿Qué significa esta asociación misteriosa de palabras raras?
Bajo este título oscuro, creo entender que se plantea sencillamente explorar la relación entre Procomún y espacios públicos en la sociedad actual, es decir, en una sociedad que ha dejado los espacios públicos y ha desarrollado nuevos modos de relacionarse en parte a través de la red. Creo entender entonces que se va a hablar de la relación entre espacios virtuales y espacios físicos y Procomún, ancho tema que nos puede llevar a horas de charla, ya que cada término podría suscitar una serie de preguntas fundamentales a lo que se añadiría el análisis problemático de las relaciones complejas que se pueden establecer entre ellos.
Entre el Procomún y el espacio público, las cosas no son tan claras como lo parecen: la cosa pública no es cosa común. Entonces el espacio público, aunque el uso sea colectivo no está regulado por la colectividad sino por el Estado que decide de la cosa pública. La reunión de las madres en una plaza que miran jugar a sus hijos al fútbol, estos mismos niños que corren y juegan, seguidos luego por las parejas de abuelos que toman el fresco, o por los adolescentes que vienen a beber, no corresponde a un uso colectivo de la plaza sino a usos legales o tolerados de un espacio bajo ciertas normas elaboradas por el Estado. Lo que a primera vista parece obvio, que el espacio público sea el de la colectividad, aparece aquí como uno de los elementos fundamentales del debate y una de las claves para construir soluciones: ¿Qué es la relación entre lo público y el público?, o mejor dicho ¿entre lo público y el Procomún? Para establecer la equivalencia entre público y común hay que tener confianza en el Estado y creer que la misión del Estado es efectivamente la realización del bien común, que sus actuaciones siempre están motivadas por la búsqueda de lo mejor para los ciudadanos, hay que creer que la felicidad individual de uno mismo pasa por el respeto de las normas elaboradas por el Estado, y que el Estado puede gestionar, organizar, regular el espacio mejor que la comunidad, y reconocerle legitimamente entonces como la autoridad máxima.
En cuanto a la relación entre espacios físicos y espacios virtuales, o híbridos, - aunque supongo que virtuales tampoco debe ser el equivalente de híbridos -, su relación es interesante al plantearlo dentro de la reflexión del Procomún. Porque realmente cuando se está cuestionando unicamente la relación entre los dos espacios, se suelen adoptar dos posturas morales que tiene que ver con la convivencia y el estado social de las relaciones, y remiten entonces a acercamientos sociales que salen del campo de la pregunta conceptual del Procomún y de su construcción, aunque no carezca de interés. A ver si se me entiende. El espacio físico es a menudo visto como la panacea de la vida de antes, donde la gente se hablaba, se conocía, lo que evitaba tensiones sociales, y desactivaba los conflictos. Yo no sé nada del estado de la violencia en las sociedades occidentales del siglo XX y XXI, pero tengo la intuición de que no se puede reducir el tema diciendo que el dialogo quita las tensiones, porque la palabra también genera el conflicto, y de la palabra al acto a veces sólo hay un salto que se salta. Según este punto de vista, el espacio digital entonces es el reinado del solipcismo, del narcisismo, o de la relación solitaria, que traduce la incapacidad actual a relacionarnos, y provoca deresponsabilización entre miliones de voces anónimas. Obviamente, supongo todo es mucho más complicado. La comunicación por internet facilita las relaciones, sobre todo por la distancia, y permite a la gente que tiene más dificultades para expresarse directamente encontrar otros canales de expresión que le permite opinar, y eso no es poco, sobre todo en nuestra sociedad donde son los contactos, sonrisas, y sumisiones que llevan al éxito. El espacio virtual aporta tal vez aspectos positivos a gente que en el espacio físico está condenada al silencio o al fracaso. También permite la constitución de comunidades, a través de las redes sociales, de los foros... y son un modo adaptado al estado social actual.
¿Qué cambia si unos jóvenes al salir de clase hablan sentados en el banco de una plaza o chatean? ¿El valor de su relación ha cambiado? ¿El valor de lo que se dicen ha cambiado? ¿Los encuentros en la red serán menos intensos que los encuentros en el espacio físico? ¿Será menos público el espacio virtual que el espacio físico?
Creo que volvemos a la primera pregunta que dejamos sin solución. Realmente, el problema no es de saber que espacio vale más. Además que a menudo se articulan, como en el caso de las convocatorias por internet, o de la constitución de comunidades por foros que luego se juntan fisicamente, o de las propuestas culturales de grupo de activistas como Platoniq cuyo punto de partida es la red pero de finalización es la calle. El problema no es un problema de convivencia, no es un problema social, sino un problema político fundamental. ¿De qué manera queremos usar el espacio común? Que sea virtual o físico. ¿Con qué usos queremos reanudar cuando se habla de Procomún? De un uso que haga de este espacio de convivencia un espacio de todos y de nadie, es decir un espacio del cual se pueda gozar en libertad. Y aquí volvemos a esta relación entre Procomún, espacio físico y espacio digital: si a la vez la irrupción del espacio virtual, ha ayudado al cuestionamiento de las autoridades por ser un espacio de expresión donde no hay que reconocer el peso ni la autoridad de nada ni nadie, ha reactualizado revendicaciones y ha generado nuevas soluciones, al mismo tiempo, al dejar cada vez más el espacio físico, el Estado se acapara de él y regulándolo más, nos quita libertades y derechos sin que digamos nada. Asimismo la privatización conduce a su reducción progresiva. Y a todo esto se añade un control y seguimiento mucho más importante en la red que en el espacio físico.
De todo eso, se pueden plantear unas preguntas básicas: ¿Cómo queremos pensar la relación entre Estado y Procomún? Una vez definido lo que sería un espacio procomún, se podría abordar una pregunta que me parece muy interesante, y que seguramente estará en el corazón de la charla de hoy: ¿Qué sería el espacio digital procomún? ¿Existe ya? Si bien es cierto que no existe espacio público digital, el espacio digital ¿no sería el más adecuado para crear un espacio procomún?, y desde este espacio ¿se podría generar un espacio físico procomún?

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Edición 2.0

La Edición 2.0 encarna la publicación y difusión públicas, haciendo uso de las nuevas herramientas de creación y diseminación, de contenidos de muy diversa naturaleza, especialmente científicos, de referencia y consulta, de manera que nuestra inteligencia colectiva crezca por encima de las aportaciones individuales, un objetivo encomiable bautizado como Ciencia 2.0.
(http://weblogs.madrimasd.org)



Mañana se presenta en Medialab Edición 2.0 Los futuros del Libro, de Joaquín Rodríguez (editado por Melusina.)Un debate que contará tanto con personalidades del mundo de las tecnologías como con editores tradicionales (Mario Tascón, Txetxe barandiarán, Luis Miguel Solano, José Pons...) y que tratará diversos temas relacionados con la industria editorial en un futuro que, día a día, cada vez se ve más próximo.

Parece ser que el constante progreso de las ediciones digitales, los nuevos formatos de lectura y las posibilidades que ofrece el cambio de algunos principios básicos relacionados con los derechos de autor son, para algunas personas, una auténtica amenaza para ese objeto transmisor de conocimiento llamado “libro.”
Pero afortunadamente - o eso pensamos muchos...- existe otra forma de ver las cosas, y es aquí donde entran en escena aquello que afirman que se puede continuar con el mercado editorial usando la libre distribución, solventando los problemas de derechos de autor gracias a nuevas licencias como Creative Commons, y promoviendo prácticas como la conservación del patrimonio escrito a través de su digitalización.

Llegados al punto en que vemos todos los baches que se encuentran a lo largo del camino, por otro lado bastante lógico y fácil de llevar a cabo, que lleva a una nueva posición del libro en la sociedad, uno acaba preguntándose si detrás de todo esto no se encuentra algo más “oscuro”. ¿Por qué habrá gente contraria al proceso de digitalización de libros? ¿Quizá porque es realmente un proceso de digitalización de conocimiento? Es extraño que en el siglo XXI aún se estile la idea, y encima se presuma de ello, de frenar el libre acceso al conocimiento.

Obviamente no todo el mundo pertenece necesariamente a un bando o a otro, de hecho, Joaquín Rodríguez afirma lo siguiente : "es muy posible que el debate sobre el futuro del libro tenga que plantearse no como el de una unidad inseparable -el futuro del libro, a secas- sino como el de destinos y futuros paralelos en función del tipo de contenidos que se comuniquen, las ventajas que se obtengan transmitiéndolos de una u otra forma y el tipo de público al que vayan dirigidos. En suma, para avanzar en este debate deberíamos comenzar a hablar, comenzar a pensar, en términos de "los futuros del libro", idea de la que este blog toma el nombre."

Control y Visualización de datos, Ciencia y Procomún, Comunidad y Sociedad.

Ya sé que mi reflexión no tiene nada nuevo: el conocimiento y la sed de conocimiento es la traducción de una voluntad de control del entorno. Desde el impulso más natural como él del niño que no deja de preguntar para poder situarse en un mundo que descubre hasta los sistemas más sofisticados de mapeado que usan estados mayores y servicios de información estatales, son maneras de estabilizar la realidad pasandola por filtros de representación que producen la ilusión de su conocimiento.
Pero, obviamente, no tengo el objetivo de vincular conocimiento y control de manera a proponer la ignorancia como llave de la felicidad general! Mi intención es unicamente apuntar la no perfección de la visualización de datos por una razón muy sencilla: que la visualización de datos en sí no es una disciplina sino una herramienta, que es el proyecto a cual está aplicada que determina si el objetivo de la visualización es positivo o no. Luego, quiero hacer hincapié sobre otra cosa, que en un espacio dedicado al entusisamo tecnológico y contemporáneo, donde a veces falta un conocimiento histórico de las cosas para evitar los ingenuismos exagerados y los falsos descubrimientos, es muy importante emitir una mirada crítica y un poco distanciada con el todo tecnológico, y reflexionar sobre si las nuevas herramientas valen para todos los temas y objetos. La discriminación atenta entre buenos y malos medios, la proyección y la consciencia de las posibles consecuencias del uso de ciertas tecnologías aplicadas en ciertos temas, y la medida del impacto real de un proyecto, son tres aspectos fundamentales que no se pueden olvidar por puro entusiasmo.
Que las cosas estén claras: la visualización de datos nace de la voluntad de sistematizar el conocimiento para hacerlo más eficiente. Los primeros catastros, visualización de un territorio nacional en relación con la propiedad de sus habitantes, se hace con el objetivo de hacer más eficiente la recogida de los impuestos y aumentar el control sobre las poblaciones. Se podría multiplicar este tipo de ejemplos. En la actualidad, el conocimiento de las emociones y de los gustos, si a la vez da la ilusión a quién se expresa de ser reconocido como una identidad específica no cofundida con las demás que manifiesta, por su elección, su originalidad que además puede exhibir delante de una masa no identificada que se puede revelar de forma esquemática como “amigos”, sirve sobre todo de herramienta de control y de marketing a las empresas que usan este conocimiento para elaborar nuevos productos de consumo, y formas egocentricas de entender el mundo. Pero ¿será que el sistema económico y social actual hace que el uso de la libertad siempre resulta ser el uso de una apariencia de libertad, una mentira, que sólo nos lleva hacia más control? O ¿será que, necesariamente, una herramienta siempre conocerá buenos y malos usos? ¿No se podría aplicar el principio de precaución a las nuevas tecnologías gracias a una consultación colectiva?
Es aquí precisamente, estrategicamente, que tenemos que ser vigilentes. Aquí significa, en el nacimiento de una herramienta, y vigilente significa aplicar el principio de precaución. En lugar de deber aplicarlo cuando ya este demasiado tarde, cuando ya la tecnología se ha difundido, y que sus consecuencias negativas obligan a los afectados a organizarse y encontar actitudes y soluciones paliativas, debemos aplicarlo ya al principio de la herramienta. El sector de la nuevas tecnologías y aún más el espacio de generación de una nueva herramienta es naturalmente el lugar de los expertos: porque son siempre pocas personas pionieras, porque al momento de su generación no se encuentra vulgarización ni educación simultánea, ni publicidad de la herramienta, porque se constituyen en comunidades codificadas y separadas del entorno social. Por eso, la palabra y la mirada del profano tienen que entrar, como garantía de la aplicación del principio de precaución, en el proceso de elaboración de la herramienta, para intentar explotar una herramienta unicamente por su lado positivo, es decir, para elegir o experimentar un modelo de desarrollo que intente excluir aplicaciones negativas, es decir en contra de las poblaciones, de una herramienta. No sería más eficaz publicitar las nuevas herramientas para que las poblaciones puedan elegir las vías de desarrrollo que se les . Democratización, está bien, mejor que nada, pero demasiado tarde. Actuar antes, en lugar de imponer una herramienta, constatar sus buenos usos, lamentar los malos, y obligar a la gente a participar a posteriori en algo cerrado, voluntariamente, imponiendo la participación como un valor social altamente moral y valorado. Entonces, ¿cómo hacer? La gente no sabe, no tiene el conocimiento para participar en la elaboración compleja de una herramienta nueva. Pero, existen otras maneras de participar que pasa por las formas de gestión y de difusión de los grupos de investigación, y de información y de formación, para devolver lo público al público. Y tal vez, en cuanto a la visualización de datos será demasiado tarde para experimentar las formas híbridas de democracia técnica abordadas en el laboratorio del Procomún, pero será bueno conservar esta reflexión para pensar formas de organización y de mediación para crear foros híbridos y otras formas de participación fundamentales para que las poblaciones se reaproprien su poder y su destino desde la elaboración misma de la herramienta. El momento de la creación como momento estratégico que invertir para la reapropriación de nuestro desarrollo y nuestro futuro.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Preparacion del jueves: sobre derecho espacial

Manana, jueves 8 de noviembre, se recubre el ritmo normal de las sesiones de los jueves con una conferencia sobre derecho espacial, "Paz y derecho en el espacio exterior" por Rafael Garcia del Poyo, propuesta dentro del marco del ciclo El procomun o las nuevas miradas a lo publico.
Tengo que confesar que no soy nada especialista en este tema. Exactamente al contrario, apenas descubro que existe un derecho espacial, y lo descubro ahora que estoy preparando esta conferencia. Claro que ingénua soy, como podia creer que un espacio donde existen intereses y se juegan poderes podria ser aparentamente tan tranquilo sin aparato normativo?
Entonces, existe un derecho espacial.
Pero como se pueden vincular este derecho espacial con el procomun?
El espacio seria el unico lugar que benificiaria de un derecho cuyo objetivo seria su proteccion como procomun?
Para empezar me puse entonces a investigar un poco sobre lo que es el derecho espacial. Encontré el blog de Eduardo Gustavo Latorre Franco titulado Introduccion al derecho espacial.
Aprendi que efectivamente, nace por el fracaso utopico de su gestion pacifica por los Estados. En 1919, por la convencion de Paris se regula el uso del cielo. La necesidad normativa es una respuesta al uso, durante la primera guerra mundial, del cielo a fines militares.
Después de la segunda guerra mundial, y del uso de los cohetes V1 y V2 por lo nazis en el bombardeo de Londres, emerge la necesidad de regular el espacio con el objetivo de mantener la paz.
Alli aparece la especificidad de este derecho, y seguramente su relacion con el procomun:
Se elaboran entre los anos 50 y los anos 60, (a pesar o mas bien por la guerra fria para establecer y mantener la hegemonia de los dos bloques), dos tratados, uno en 1963 que prohibe la pruebas de armas nucleares en el espacio y otro en 1967, llamado el Tratado del espacio. En este ultimo tratado, las dos particularidades de este derecho aparecen de forma patente:
Art. 2: "El espacio exterior es patrimonio comun de la humanidad".
Art. 4: "Prohibicion de la militarizacion del espacio": el espacio esta reservado a actividades pacificas.
Ahora si se entiende facilmente la relacion entre el procomun y el espacio, ya que este terreno por explorar parece estar gestionado segun el principio que hablamos con motivo de la democracia técnica, es decir "el principio de precaucion", y no el de la sociedad de riesgo. Parece ser que los diferentes Estados han entendido que el espacio es el terreno de los posibles y asumen su desconocimiento, entienden que es el terreno del futuro, no en una perspectiva economica sino social, medioambiental, colectiva.
Seria entonces que tendriamos un derecho espacial sensato hecho en beneficio de la sociedad mundial en general?
Este tratado es de 1967, y con eso, no se ha acabado la historia de la legislacion del espacio exterior y aun menos la de las presiones privadas o estatales, para empezar a pensar el espacio como un espacio economico y militar.
Y asi, se entiende aun mejor la relacion entre espacio y procomun: el espacio es un procomun. Ademas de ser un recurso comun, como el mar o la tierra, es también nuestro espacio de sueno y de futuro comun, espacio que se encuentra amenazado y que la colectividad debe proteger. También nos permite creer que existe otra sistema de normas, pacificas y bastante justas, y nos recuerda que las normas son construcciones y se pueden cambiar, y que pueden ser buenas y proteger a las sociedades, mas incluso en el caso del derecho espacial que debe proteger al conjunto de los humanos, ser bueno para la sociedad global, lo que significa que en el terreno del espacio se juega mucho, y las empresas también: el control sobre la sociedad global y sobre nuestro futuro. Ademas permite abarcar una relacion muy interesante que todavia no se ha aborado que es la entre procomun y paz. Y de esta relacion puede nacer varias preguntas fundamentales: La ereccion de un sistema procomun garantiza la paz? Es posible el sistema procomun fuera del estado de paz? El uso de la violencia puede ser un procomun, en el sentido de que deje de ser monopolio del Estado sino potesta de las comunidades de afectados que, para hacer respetar sus normas, aplican formas de violencia? La moderacion de los foros, de los blogs, o de cualquier red social, asi como Wikipedia usan sistemas de violencia simbolica o directamente fisica, como la imposibilidad de volver a acceder monentaneamente a la pagina, y esta violencia esta impuesta por la propia comunidad, no por una fuerza estatal o internacional organizada. En el mundo fisico, que puede provocar esta relacion entre procomun y violencia? O es que el procomun excluye la violencia y la guerra? O asume parte de esta violencia pero excluye la guerra?
En el caso del espacio, parece que la proteccion de lo comun pase por la exclusion de la guerra.
Pero el aparato legislativo a nivel mundial sera capaz contener las ambiciones empresariales y militares?
Segun la misma metodologia que creemos valida, y adecuada al asunto del procomun, pensamos entonces que el conocimiento y la publicacion y difusion de este derecho pacifico amenazado, en este caso a través de la conferencia de Rafael Garcia del Poyo, sirve a que podamos conseguir que no nos roben, nos desapropian de algo mas que de un bien o de un recurso, es decir de nuestro espacio de sueno y de futuro.

Links interesantes:
www.cede.org
www.salvador.edu.ar/026-cocc.htlm
www.instibaerospa.org

sábado, 27 de octubre de 2007

Después de Ignacio Sotelo...

El jueves pasado tuvimos como previsto una intensa tarde en torno a la noción de democracia. Bueno, noción no exactamente, porque no se debatió según perspectivas de filosofía política, o de ciencias políticas, sino desde el punto de vista realista de la experimentación.
Tuvimos una parte optimista y una parte bastante desesperante.
La primera parte, es decir el cuarto, y no tercero como dije equivocadamente en el post anterior, encuentro del laboratorio del Procomún estuvo constituida por el comentario de Emmanuel Rodríguez al texto de Antonio Lafuente, con las aportaciones preciosas de Juan Carlos Salazar y de Jesus Carrillo. Aunque la complejidad y el aspecto novedoso de los términos y del debate parecían alejar los conceptos de democracia técnica, de afectados, de riesgo... a la experiencia cotidiana, en realidad de lo que se hablaba era de la posibilidad de volver a definir quienes somos en el marco de un Estado, o de un espacio territorial definido, cuáles son las formas de actuar entonces para tomar decisiones, y por lo tanto qué puede ser la cara del nuevo marco politico que provocaría esta doble redifinición. Si ya no somos ciudadanos dentro de un Estado nación cuyo modelo es la democracia representativa, habrá que ser indivíduos constituidos de múltiples identidades sociales que, afectados por un tema específico, definiéndose parcialmente y puntualmente según una de sus identidades en relación al tema por lo cual está afectado, se verán implicados en la elaboración de las decisiones al igual que las fuerzas científicas e institucionales, lo que abrirá los procesos de decisión y conducirá a una democracia participativa. Aunque Emmanuel Rodríguez como Jesus Carrillo no piensan que sea un modelo práctico que pueda convivir con el sistema representativo, ni que la participación del indivíduo pueda corresponder a la de "afectado", y que la única posibilidad conceptual es pensar un sistema opuesto, es decir una democracia radical, aunque practicamente irrealizable por su radicalidad, acabamos todos con la idea que una democracia donde los indivíduos se puedan reapropriar de una parte de su poder para solucionar o remediar problemas que los expertos y los políticos bajo presiones de intereses suscitaron, es posible y necesaria. Aunque falte mucho antes de averiguar su posibilidad, como pensar realmente todo lo que significa "afectado", el marco de funcionamiento o reconocimiento de esta palabra, la delimitación del poder de actuación de las formas participativas, local? global? dentro de los marcos geográficos y políticos actuales?, y definir entonces el tipo de espacio politico que sería esta aglomeración de afectados, acabamos esta primera parte entusiastas y convencidos de la posibilidad de una forma política mejor.
Y vino el Señor Sotelo.
El Señor Sotelo es un señor de 71 anos, que vivió la censura, la imposibilidad de hablar, el exilio, y que contribuyó a la lucha para establecer la democracia representativa. Y el Señor Sotelo es una referencia en filosofía política, ademas de haber él mismo experimentado varios sistemas políticos como ciudadano. El Señor Sotelo empezó entonces en un estilo muy socrático a explicarnos las diferencias entre la democracia ateniense y la democracia actual representativa, enseñando muy didacticamente y en una forma silogística que 1/la democracia ateniense tenía ciertas características, 2/la democracia actual representativa tiene otras características 3/entonces la democracia no es una forma política universal ni perfecta.
La delegación de poder y la representación no nos permiten realmente participar al funcionamiento de nuestras democracias. Sin embargo, sería sin sentido, aunque tecnologicamente posible, que todos los cuidadanos participen en permanencia en los procesos de elaboración de las decisiones, y conduciría al immobilismo. Volviendo a las teorías de Rousseau entre otras, el señor Sotelo afirma que el sistema representativo es el mejor para gestionar democraticamente una democracia constituida por millones de ciudadanos. Y de repente, por haber discurrido él solo unas 45 minutos, el señor Sotelo como buen platónico, dejó que se instaurara el diálogo, no un debate, sino un verdadero diálogo socrático a valor heurístico. Tras unas preguntas, el Señor Sotelo dio la razón a Antonio Lafuente que concluyó entonces por las diferentes afirmaciones del Señor Sotelo que el principio de representación era una "gran invención fallida", ya que primero los escrutines podían modificar el grado democrático de las votaciones, y sobre todo por el hecho de que la asamblea era el lugar de validación de decisiones que se toman mucho antes, y que corresponden a motivaciones muy lejanas al bien público. Intervino entonces otra persona del público, que en contra de la identificación entre democracia y mercado, proponía la posiblidad de la democracia participativa, esta especie de toma de poder de la sociedad civil sobre asuntos estatales. Y al Señor Sotelo le pareció totalmente posible, mejor, al Señor Sotelo le pareció ser la tendencia hacia cual se encaminaba el régimen en cual estamos, (que llamamos democracia porque hemos entendido que no es universal ni perfecto, pero que, si pudiera existir un paradigma aunque solo sea una forma utópica que tenga validez en mis suenos, dudaría en llamarlo asi), por ser una manera para el Estado actual de neutralizarnos y de descomprometerse en varios temas como la salud, o la educación, lo que le permitiría dedicarse más a la construcción de un poder oligarquico planetario. Pero su conclusión fue aún más ateradora, porque claro, de repente, nos hizo ver que el mercado correspondía a la democracia actual porque el poder esta en lo económico, y las decisiones económicas se toman a nivel europeo sin el mero control democratico, ya que se toman de forma secreta entre los jefes de gobierno que ya no tienen ninguna reponsabilidad delante de sus ciudadanos. De repente nos dimos cuenta de que nuestro debate era bonito, pero era ingenuo y impotente.
Fue un golpe duro, muy duro, que nos dio el Señor Sotelo, desde toda su experiencia, desde todo su saber, y su claravidencia.
Pero tengo dos esperanzas, dos cosas que me hacen esperar que el Señor Sotelo se equivoca un poco, apenas, lo justo para poder pensar y creer en otro modelo: el Señor Sotelo viene de una tradición política diferente, donde el Estado es una garantía, y de una tradición social diferente, donde la sociedad tiene pocos medios para expresarse. Pero entre la complejificación de las relaciones entre habitantes de un país, espacio territorial y Estado, y entre la llegada de las nuevas tecnologías, se puede percibir unas perspectivas nuevas. Primero, la gente ya no se siente ciudadana y, si se pone a cuidar ella misma del espacio público y a encargarse de las necesidades que tradicionalmente el Estado debía asumir, se puede suponer que exigirá un cambio en las relaciones que tiene con el Estado, y que podrá revelarse como un poder de presión, de cambio y de decisiones. Y gracias a las nuevas tecnologías, si bien es cierto que no tendría sentido intervenir cada día sobre el proceso de elaboración y voto de una ley, sentido tendría en cambio el uso de las nuevas tecnologías para exigir y acceder a más transparencia democrática usándolas como herramientas de control de los gobiernos.
Seguramente no podemos creer posibles los cambios radicales. Tenemos que, como nos invita el Señor Sotelo, dejar de ser ingénuos, y, con lo que tenemos, exigir, formándonos como grupos de vigilencia y de presión, como un colectivo, el colectivo más legítimo que pueda haber, él de los ciudadanos, al cual tiene que obedecer el Estado democrático, para el bien de los cuales sólo tendría que actuar el Estado. Recuperaríamos así una parte de nuestro poder legítimo.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Democracias

Mañana, en Medialab Prado vamos a tener una tarde intensa dedicada a la Democracia, o más bien a las democracias.
A la hora de hablar de lo común, se hace inevitable hablar de la democracia, por ser supuestamente nuestro poder como pueblo y nuestro régimen, parece. Hemos hablado a lo largo de esos encuentros que sea del laboratorio del Procomún o del ciclo “El Procomún o las nuevas miradas a lo común” del Estado, de esta entidad que asumimos entre nosotros, gente viviendo en España reunido en Medialab Prado, como democrática. Lo consideramos a menudo como un ente negativo, un ente superfluo, oculto, corrupto, inadecuado, o a volver a definir, pero todavía no se dijo que papel se le quería dar. Lo que es cierto es que la pérdida de confianza en el Estado, por ser aquí, (España), llamado “democrático”, ha provocado una pérdida de confianza en el sistema político es decir la democracia. No vamos a entrar en sabias distinciones entre el régimen y el ente, y si el ente ha pervertido el régimen o al revés, como se suele hacer entre Stalin y Lenin para justificar el fracaso en URSS del comunismo.
La desconfianza y la inadecuación, entre la manera como nos considera el Estado, es decir como ciudadanos desencarnados, olvidados, ignorados, desdeñados, manipulados y engañados, y la manera como las evoluciones de la sociedad actual nos ha individualizado, llevan al cuestionamiento de la democracia como sistema verdaderamente bueno, o más bien, nos conduce a saber si este régimen en cual vivimos es verdaderamente una democracia. Invocar su universalidad es obviamente un pretexto absurdo de quién quiere justamente proteger el statu quo. La forma actual de régimen político que aproximativamente tenemos en occidente no tiene por que ser ni universal ni perfecta, y la prueba está en la desconfianza, en el alejamiento de las poblaciones de los procesos delegativos, y en los varios síntomas que los medias y los partidos políticos, que sean los poder o los de la oposición, estigmatizan como siendo las consecuencias del fin de los valores...
Pero la desconfianza viene del descubrimiento de que el Estado, y bien puede encarnarse actualmente en una parte específica del mundo en una democracia, actúa a favor de un grupo reducido de personas e intereses, y en absoluto a favor de los que constituyeron el pueblo, y que constituyen actualmente una agregación de individuos poco caracterizada fuera de ser considerados como consumidores.
Mañana parece entonces que se trata de cuestionar la democracia, y de pensar en otra democracia, en una democracia adaptada.
El título de la conferencia de Ignacio Sotelo y el comentario de su texto que se ha publicado en la página web de Medialab Prado es una manera de sugerir que no existe la democracia en si, y que la democracia ateniense directa, sin limitaciones a la libertad de los “ciudadanos” realidad de la cual estan excluídos esclavos y mujeres, es un tipo de democracia como lo es la democracia actual representativa donde el papel y el poder del ciudadano son muy reducidos y se encuentran además limitados por un aparato legislativo que no existía en la democracia ateniense. Ademas el autor pone en relieve que no existe relación entre los dos régimenes, que la democracia actual no es hija de la democracia ateniense. Lo que parece significar que la democracia ateniense fue una forma adecuada, hasta que se caiga, a la sociedad de la época ateniense, cuando la que tenemos, representativa y regulada con sufragio universal correspondió a otro tiempo y otra sociedad.
Pero ya no a nuestro tiempo ni a nuestra sociedad.
No vamos a describir la situación: la velocidad, los cambios, las tecnologías, un sistema capitalista avanzado, el aumento del control de las poblaciones, el desarrollo de un discurso del miedo, el crecimiento de la pobreza mundial, las guerras, las posibles enfermedades...
Pero el caso es que no veo, y claro que no soy la única, porque el régimen político, al igual que otros elementos fundamentales considerados siempre como intocables, la Escuela, el Arte..., deben quedarse como en el siglo XIX!
Y entre otras propuestas de nueva democracia, existe la posibilidad de una democracia participativa no exclusiva, es decir que se puede convivir con otros tipos de democracias. Está constituida por procesos de aprendizaje y producción de conocimiento colectivo que realmente hacen participar a la gente. ¿Pero quien es esa gente? ¿Son ciudadanos? ¿Son individuos? ¿Son usuarios? Son afectados.
Es decir que son individuos que se agregan a otros por ser afectados. La palabra “afectado” puede también estar entendida como “concernido”. Al asociarse y al integrarse en el proceso de producción del saber a través del diálogo, -lo que la vuelve más cercana a la democracia ateniense que a la democracia actual con el uso de la conversación en el ágora para elaborar la decisión política, ver Aux origines de la pensée grecque de Michel Vernant- esas individualidades se identifican como colectivo, durante el tiempo de la producción y de la toma de decisión... La identidad del afectado es temporal, y las identidades que constituyen a una persona pueden ser en la democracia participativa múltiples y cambiantes. La construcción del saber ya no está dejada a un grupo de expertos, a investigadores cortados de la sociedad y a menudo apoyados y apoyando al sistema actual, sino que dentro de un proceso inventado, no de consultación sino de participación, todos contribuyen a la producción del conocimiento. La invención de esta democracia técnica viene de la desconfianza que apuntamos, y de la imposibilidad de gestionar las incertidumbres fundamentales con la teoría de la “sociedad de riesgo”, que permite justificar en su conjunto la falta de ética, la debilidad de la ciencia, la corrupción e la inacción. Al contrario, se deben gestionar a partir del principio de precaución, que permite medir las decisiones, prever y restablecer la confianza social en lo científico y lo político. La separación entre ciencia y sociedad se debe superar gracias a formas de participación que permitan la construcción de conocimientos colectivos, entre científicos y afectados, cuyo conocimiento empírico es real y sus análisis muy finas, por ser vividas, y así se recupera la subjetividad como herramienta de conocimiento.
Estas soluciones, la de los “foros híbridos” de Michel Callon, son soluciones paliativas a las insuficiencias y engaños de la democracia actual, o por lo menos del Estado en general. Lo que significa dos cosas fundamentales: ¿Serán medidas temporales que permitirán acabar con la corrupción del aparato del Estado actual, pero que entonces no condenan en sí el modelo político actual? ¿Por lo tanto, una vez el estado de confianza restablecido que serán de esas medidas? ¿Se buscaria una forma política más permanente?
Y la segunda pregunta aún más importante es: ¿A quién se debe dar el poder en esta democracia participativa? ¿Cuales son los órganos que deben asegurar el funcionamiento de esta democracia?
Tenemos claro que resulta totalmente imposible dejar el poder a la figura política del Estado, y aún más a las personas físicas que lo constituyen. Hay que generar entonces una organización horizontal donde cada uno se turne y asume una función para la colectividad, donde procesos de producción de saber, de aprendizaje y de decisión hacen participar las individualidades según una de sus varias identidades que corresponden a las afecciones que “padece”. ¿Realmente este sistema puede convivir con el sistema actual de democracia representativa?
Es volver a la pregunta, ¿Realmente el sistema de procomún puede convivir con el sistema propietario?

sábado, 20 de octubre de 2007

Una posición más realista?














El jueves pasado 18 de octubre, Fernando Cascón vino a dar una conferencia sobre la propiedad intelectual en Medialab Prado, como lo anunciamos en el post anterior. Y efectivamente, la postura del señor Cascón no corresponde a la que estamos acostumbrado a escuchar, que sea en Medialab Prado donde se suele discurrir en contra de la propiedad intelectual, o en el espacio mediático y urbano donde se impone un discurso violento y culpabilizante a favor de la propiedad intelectual.
La posición de Fernando Cascón es conciliadora: reconoce el copyleft como un tipo de propiedad intelectual, y piensa que sólo el creador puede decidir bajo cual licencia quiere difundir su creación. Este respeto absoluto para la libertad del creador es un posicionamiento muy tentador que parece bastante factible y realista.
Sin embargo, el señor Cascón, que sabe muchisimo de propiedad intelectual, es un señor de las leyes: es un señor que quiere la justicia, el "equilíbrio", como lo mencionó varias veces, porque cree que los fundamentos del derecho actual son válidos, y entonces que la propiedad intelectual es un derecho legítimo y benéfico.
Pero, ¿la voluntad del señor Cascón de decir que el copyleft es una variante del copyright no sería en realidad una manera de impedir que la excepción se haga la regla, o más bien, la manera de evitar de cuestionar la propiedad intelectual en frente de la emergencia de otro sistema y la posibilidad de otro derecho? ¿No sería sencillemente una manera de confesar que la propiedad intelectual ha dejado de ser una buena ley, ya que, hecha para defender a los creadores, ellos mismos la rechazan?
Ademas, lo que de primeras parece como un posicionamiento realista, al pensarlo se desvela como puro idealismo. Porque esperar de las empresas y de los políticos que sean racionales, y que no emprendan los caminos de los abusos es utópico, y semejante posición acaba siendo una mera defensa de un sistema abusador.
La ínica posición real y útil que se puede sostener, buscando soluciones y siendo coherentes, es la de oponerse a la propiedad intelectual, y buscar otra forma de gestionar el acceso a la creación. Eso es lo más realista, sobre todo cuando ya no se trata de cultura, sino de medicamentos, de recursos naturales, o de genes.
La propiedad intelectual en nuestra época se ha vuelto ser la ley de la industria, y protegerla es proteger la industria cultural en su modelo actual. La solución, en lugar de proteger una propiedad intelectual que está acabando siendo una ley perversa, se debe sitúar en la adapatación de la industria a las necesidades sociales actuales que transparecen en el comportamiento "ilegal" de miliones de gente que descargan música o películas.
Seguramente hace falta de parte del sector empresarial y del poder político reflexionar sobre la relación entre la empresa, el creador, y el ciudadano para proponer otro sistema organizativo, otra forma de transmitir la creación, y otra forma de pagar el creador, para que la cultura y el conocimiento sigan exisitiendo, se transmitan y se usen por lo sociedad, y nos deje salir de un sistema maniqueo mentiroso en lo cual la victima es más que nunca el ciudadano sometido al poder de las empresas.

lunes, 15 de octubre de 2007

Conferencia de Miguel Jara: un tema que nos concierne a todos













Miguel Jara, periodista cuya intervención hablamos en un post anterior, vino el jueves pasado a Medialab Prado para contarnos como el conjunto de los laboratorios farmaceúticos, la mayoría de los médicos, y todo el mundo más o menos relacionado con las empresas farmaceúticas trafican con nuestra salud, transformando dolencias humanas en enfermedades y desarrollando medicamentos que se venden a la clase media europea. O sea que nos explicó que los medicamentos no son otra cosa que un mero producto de consumo, y que de la misma manera que el sistema capitalista inventa nuevas carencias emocionales o físicas para vender nuevos objetos de deseo adaptados a un tipo de población específica, pues así se inventan los medicamentos.
Ya no son medicamentos para curar, ya no se buscan remedios en contra de enfermedades, sino que se inventan productos que se pueden vender.
Además del conocido problemas de las patentes, nos habló de la cantidad anual de muertes debidas a los efectos secundarios de medicamentos, de esos investigadores que redactan artículos que son publicidades, y de esos médicos comprados que recetan medicamentos no por su eficiencia sino por el dinero que el laboratorio le da.
Y quedan cosas...
No hace falta volver a repetir los asombrosos resultados de la encuesta de Miguel Jara, ni hablar de su presentación a veces discutible, pero apuntar que un vez más estamos como público, (o sería que tenemos que usar efectivamente el término de “afectados” de Antonio Lafuente por descurbrirnos cada vez más realmente afectados, es decir sufriendo consecuencias de un factor externo que en este caso son consecuencias del engaño generalizado y por lo tanto de una importante pérdida de confianza), entonces como afectados, delante de una pregunta importante y cotidiana: ¿A quién remitir entonces? ¿Quién creer?
Si el Estado ha dejado su misión de proteger a sus ciudadanos, si los médicos cuyo codigo de deontología obliga a actuar a favor de la vida prefieren actuar a favor del dinero, nosotros ciudadanos devenidos públicos devenidos afectados tenemos que pensar soluciones para saber y actuar a sabiendas de los riesgos que corremos tomando o no medicamentos.
No pienso que aquí se trate de debatir si la medicina actual cura o no, ni sobre la legitimidad de los otros tipos de medicina, aún menos sobre la disctinción entre dolencia y enfermedad y la legitimidad de curar la dolencia huamana, pero sobre un sistema empresarial muy poco público que favorecen los Estados occidentales, nos amenaza, e incluso podría amenazar la propia medicina como disciplina. Porque creo que el riesgo de este sistema farmaceútico no es sólo el de morir por ciertos efectos secundarios, aunque lo sea, pero es de construir un sistema “simulacre” incapaz de curar que haya reemplazado medicamentos reales y de uso imprescindible por avatares psicológicos o de control de comportamiento que tomaríamos sin resistencia por renuncia a saber y a preguntar, de un lado, cuando del otro la mayoría de las poblaciones se podrían morir sin ninguna ayuda farmaceútica.
Existen otras posibilidades: el desarrollo de genéricos, la creación colectiva y libre en este campo fomentada por los Estados o las Universidades, y el desarrollo de un sentido crítico sobre este tema.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Recuperar nuestros cuerpos

Mañana, jueves 11 de octubre, viene Miguel Jara a Medialab Prado para participar en las charlas de los jueves sobre procomún, organizadas por Archipiélago, para presentar su libro Traficantes de salud, como nos venden medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad.
Miguel Jara no parece ser la típica persona defensora del procomún, tampoco parece que use este término, y nada permite decir si el concepto de procomún le puede interesar, incluso podría ser que no, por varias cosas que vimos en su biografía, pero lo que sí es procomún es su manera de informar al público, devolver una parte de la realidad a la comunidad, sobre un tema profundamente común, es decir la salud.
Aquí pues, el tema es fundamental para la comunidad, el desvelar información verdadera que solemos desconecer también lo es, y su participación en este seminario como proporcionador de información es totalmente esencial a la hora de pensar en las realizaciones que queremos construir en el marco del procomún.
El tema de la salud es un tema obviamente vital, un tema que dejamos primero a los expertos públicos que se fueron a colaborar sin dificultades con unas empresas privadas escasamente éticas. La salud es seguramente uno de los temas más delicados en la actualidad por los problemas que se conocen en torno a ella (amenazas como la gripe aviar, el sacrificio de poblaciones enteras por culpa de las patentes sobre medicinas, y el problema identificado por Jara de esas medicinas que nos matan), y, porque cuestiona profundamente la realidad de nuestras democracias que sacrifican sus cuidadanos a las presiones empresariales. Ya empiezo a entender mejor en que los públicos, en el marco político que es nuestra democracia actual, (para hablar de un marco que conozco), son, según Antonio Lafuente, "afectados", es decir gente víctima que no está reconocida por un sistema político y económico cuyas consecuencias son directamente físicas. Seguramente, por ser ciudadanos engañados por democracias cuestionables somos todos afectados, y es por ser afectados que nos orientamos hacia el procomún, otra forma de gestionarnos, organizarnos, y vivir una democracia de gente y de cuerpos.
Y sobre esto sólo me gustaría dar un ejemplo que pude ver este fin de semana mientras estaba en mi país de orígen, es decir Francia: percibido como lo más normal y lo más positivo del mundo, se presentaba una publicidad del Ministerio francés de sanidad sobre la depresión que en un tono dramático transformaba sin más un comportamiento en una patología. Ahora se hace muy claro el motivo de esta campaña. Como acabo de leer en el resumen del libro de Miguel Jara, los Estados ceden a las presiones de las empresas farmaceúticas para hacer de "cuidadanos sanos pacientes", sin cuestionar nunca las verdaderas razones del sufrimiento actual. Los poderes políticos apuestan por la banalización del consumo de antidepresivos en contra de la vigilancia y el control de la comunidad que preguntando debilitaría al Estado. Y parece ser realmente que Jara tiene razón, por que al poner hace unos momentos en google los términos de mi búsqueda en francés "campagne dépression", me salió otra campaña que se está haciendo precisamente ahora en Canadá, sobre los perjuicios en torno a la depresión, y, supongo, sus medicinas...
El trabajo de Miguel Jara, y de todos los periodistas de investigación verdaderamente independientes, contribuyen a indignarnos, a devolvernos las motivaciones de saber más, las ganas de rechazar y la legitimidad de pedir cuentas al Estado.